Así nos pasamos todo el día en el trabajo, comiendo. O pensando en que comer.
Mate con medialunas para soportar la mañana, algo bien suculento al mediodía para poder seguir hasta la tarde, que llega con una rica merienda...
Entonces se hace de noche, hora de la cena, y ya sin ganas de volver a la calle, por el frío y/o cansancio, y después del abundante día, dan ganas de una cena liviana, pero calentita y reconfortante.
Y cuando otro problema es una heladera semi vacía, la opción más acertada son unos ricos huevitos pasados por agua! Además, rapidísimos! Así que nos podemos ir a dormir con la panza llena y no muy tarde, para seguir comiendo mucho al día siguiente.
















